La metodología de Equilibrarte se ha construido a partir de la experiencia acumulada en proyectos desarrollados en distintos ámbitos sociales, educativos, culturales y comunitarios.
Cada intervención ha permitido observar cómo determinadas experiencias favorecen procesos de exploración, participación y aprendizaje.
La práctica, la observación y la evaluación han ido dando forma a esta metodología.
Las personas y las comunidades disponen de más recursos de los que consiguen movilizar en determinados contextos.
El miedo, la incertidumbre, los hábitos o las circunstancias pueden dificultar el acceso a esos recursos.
Por eso diseñamos experiencias que crean las condiciones para explorarlos, expresarlos y ponerlos en acción.
Reconocemos el valor cultural, estético y expresivo del arte. A través de la mediación artística, sus lenguajes corporales, escénicos, visuales y narrativos abren formas de exploración y expresión que permiten aproximarse a aspectos de la experiencia humana difíciles de abordar únicamente desde la palabra.
El trabajo corporal, la creación, la improvisación, el juego y la reflexión compartida forman parte de una misma experiencia de aprendizaje, orientada a ampliar las posibilidades de cada persona para relacionarse consigo misma, con los demás y con su entorno.
Así, la práctica artística conserva plenamente su dimensión cultural y, al mismo tiempo, puede contribuir a procesos educativos, sociales y comunitarios, así como a la promoción de la salud y el bienestar.
Muchas de las situaciones que generan malestar comparten un elemento común: la dificultad para convivir con aquello que todavía no sabemos, no controlamos o no comprendemos.
Por eso nuestras propuestas invitan a experimentar la incertidumbre en un entorno seguro, donde el error deja de entenderse como un fracaso y pasa a convertirse en una oportunidad para explorar nuevas respuestas.
Aprender a permanecer presentes en la incertidumbre amplía la capacidad para explorar nuevas respuestas sin necesidad de controlar todos los resultados.
Cada proyecto aporta nuevos aprendizajes que permiten revisar, fortalecer y seguir desarrollando la metodología.
La observación sistemática, la evaluación de los procesos y la investigación aplicada enriquecen continuamente nuestras herramientas y amplían sus posibilidades de aplicación.
A lo largo de los proyectos desarrollados hemos observado que determinadas condiciones favorecen la aparición de procesos significativos de aprendizaje.
Cuando las personas encuentran un espacio basado en la participación, la creatividad, la escucha y el respeto, resulta más frecuente que:
aparezcan nuevas formas de percibir una situación;
aumente la capacidad para explorar respuestas diferentes;
se identifiquen recursos personales que hasta ese momento permanecían poco accesibles;
la experiencia encuentre nuevas posibilidades de aplicación más allá del espacio donde se produjo.
Una propuesta artística puede invitar, por ejemplo, a improvisar una situación para la que no existe una respuesta prevista. Esa experiencia permite observar cómo reaccionamos ante la incertidumbre, explorar alternativas y descubrir recursos que posteriormente pueden ponerse en práctica en otros contextos.
Estas observaciones continúan siendo contrastadas y enriquecidas en cada nuevo proyecto desarrollado por la asociación.